Cada año, las empresas buscan nuevas formas de retener y motivar a los empleados. Una opción reciente y cada vez más popular es proporcionar cargadores de coches eléctricos para los empleados. Pero, ¿realmente cuenta como un beneficio?
Pensémoslo: un empleado que conduce un coche eléctrico puede recorrer hasta 50-100 km al día. Si puede cargar su coche en el trabajo – especialmente de forma gratuita o con descuento – eso puede suponer un ahorro de varios miles de forintos al mes. Se trata de una ventaja concreta y evaluable, que muchos consideran más importante que un elemento habitual de cafetería.
El cargador también transmite un mensaje: la empresa es moderna, ecológica, visionaria. Si además el cargador funciona con energía solar, eso refuerza aún más la imagen de sostenibilidad. Para la nueva generación de empleados, estos factores ya no son secundarios, sino criterios decisivos.
La solución también es sencilla desde el punto de vista técnico: la mayoría de los cargadores de VE inteligentes pueden gestionar por separado las cargas de empleados y visitantes, de modo que es fácil contabilizar quién ha usado cuánto. Incluso es posible que la carga sea gratuita hasta un determinado importe, y que el resto se deduzca del salario.

