Cuando alguien compra un coche eléctrico, tarde o temprano se enfrenta a la cuestión de la carga en casa. La primera reacción suele ser que instalar un cargador de pared es un «lujo caro». Pero ¿es realmente así? Veamos cómo conviene ver un cargador EV: como una inversión.
Tomemos un ejemplo típico: el coste de un cargador de 7,4 kW y su instalación ronda los 250–400 mil forintos. Si cargas tu coche en casa a diario, frente a los cargadores públicos, ya puedes ahorrar entre 10 y 20 mil forintos al mes. Eso son 120–240 mil forintos al año.
El periodo de amortización suele ser de 1,5 a 3 años, pero si lo combinas con un sistema solar, puede ser incluso menor. Además, la ventaja no es solo económica: también ganas tiempo y comodidad. No tienes que buscar un cargador, hacer cola ni mirar aplicaciones: simplemente llegas a casa y lo enchufas.
Otro aspecto: el aumento del valor del inmueble. Tener tu propio cargador EV aumenta el valor y el atractivo comercial del inmueble, especialmente si el comprador también usa un coche eléctrico. En los anuncios inmobiliarios ya se destaca por separado si hay «cargador de pared instalado».

