Al cargar coches eléctricos, a menudo nos encontramos con los términos «AC» y «DC». Estos indican el tipo de carga: corriente alterna (AC – Alternating Current) y corriente continua (DC – Direct Current). Las dos soluciones son ideales para fines y entornos diferentes.
Carga AC – la base de los cargadores domésticos y públicos:
La carga AC es la más extendida y se utiliza principalmente en casa o en entornos de oficina. La corriente alterna se convierte en corriente continua mediante el cargador integrado del coche, que llega hasta la batería. La potencia de los cargadores AC suele oscilar entre 3,7 y 22 kW – los cargadores domésticos más comunes son de 7,4 o 11 kW.
Carga DC – el campeón de la velocidad:
Los cargadores DC suministran corriente continua directamente a la batería del coche, evitando así el proceso de conversión y logrando una carga mucho más rápida. Estos cargadores suelen poder entregar una potencia de 50–350 kW y se encuentran principalmente junto a las autopistas, en estaciones de carga.
¿Cuál elegir?
Para uso doméstico, la carga AC es la más adecuada: es más barata, más sencilla y suficiente para las cargas diarias. La carga DC resulta útil cuando estás de viaje largo y quieres reanudar la marcha rápidamente – por ejemplo, alcanzar el 80 % de carga en 20-30 minutos.
Importante: La capacidad de carga de tu coche también puede limitar la potencia que puede aceptar, así que comprueba siempre las especificaciones del fabricante.

