Si la conducción eléctrica es el futuro, entonces la energía verde es la clave para lograrlo. La verdadera sostenibilidad de la carga de un EV no depende solo del tipo de coche que conducimos, sino también de de dónde procede la electricidad con la que cargamos la batería.
Es un hecho que, si un EV se carga exclusivamente con electricidad de fuentes fósiles, su ventaja ecológica se reduce. Aun así, sigue siendo más eficiente y menos contaminante que los coches tradicionales con motor de combustión interna. El verdadero avance llega, sin embargo, cuando la carga también procede de fuentes renovables.
La solución más evidente es un sistema solar doméstico. Un sistema doméstico medio puede ser suficiente para cargar tu coche a diario, y así circular con emisiones prácticamente nulas. La combinación no solo es respetuosa con el medio ambiente, sino también económica: la energía es gratuita y el ahorro es continuo.
Pero no solo los sistemas domésticos pueden ayudar. Cada vez más estaciones de carga públicas funcionan con electricidad verde o en base a un contrato de compra de electricidad verde. Es decir, ya puedes decantarte por la conciencia medioambiental incluso en la carretera.
La nueva generación de «cargadores inteligentes» permite programar la carga en los periodos más verdes, por ejemplo, cuando la energía solar o eólica alcanza su punto máximo en la red. Esto no solo es ético, sino que a menudo también es más económico.
La energía verde y la carga de EV van, por tanto, de la mano. Si el objetivo no es solo un transporte cómodo, sino también un planeta más habitable, entonces, junto al coche eléctrico, la electricidad verde también es imprescindible.

